Mostrando entradas con la etiqueta Fragmentos. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Fragmentos. Mostrar todas las entradas

jueves, 28 de junio de 2012

Otro fragmento

Un fragmento más que añadir a la caja lila del fondo del estante, sí, ésa que está a punto de rebosar... 




[...]




    -Quería hacerlo, la verdad.
    -¿Por qué?
    -¿Y por qué no? Tengo derecho a saber lo que le dice su ex, ¿no?
    -Una cosa es esa y otra que le andes mirando el móvil a escondidas. ¿Qué quieres encontrar? ¿Que sigue sintiendo algo por él? Ya sabes que es así, Jason... ¿No te fías?
    -¿Ya estamos otra vez con lo mismo? -casi gritó, poniendo los ojos en blanco- "¿Jason, no te fías? Jason, ¿no confías en ella? Jason, Jason, Jason". Sí, claro que me fío. Pero es una chica estupenda, cualquiera querría estar con ella, y estoy al cien por cien seguro de que ése no es diferente.
    -Ése, como tú dices, antes que nada fue su mejor amigo. Sabes lo que significó para Emily, todos lo sabemos. No puedes echárselo en cara.
    Jason se dio la vuelta y se sentó encima de un cubo dado la vuelta, al lado de los lirios y de las amapolas. Sintió la mano de Martin posarse en su hombro, pero no alzó la cabeza.
    -No he terminado de leerlos.
    Martin no dijo nada, siguió observándole en silencio
    -No he podido. Te juro que quería hacerlo.
    -¿Y por qué no lo has hecho, entonces?
    -Por un momento... leyendo los primeros mensajes que se mandaron... me he dado cuenta de que no tengo nada que ver ahí. Brian es parte del pasado de Emily, es normal que ella siga sintiendo algo por él, y también que él lo siga sintiendo por ella. Simplemente no tengo nada que opinar, ni nada que saber. Cada vez que leí cómo él le decía a Ems que aún la quería, y la forma en la que lo decía... Sentía que yo no debería estar leyendo eso. No es que haya sentido que estaba mal hacerlo, ni nada por el estilo. Es que lo que estaba leyendo era algo demasiado... puro.
    Martin cogió otro cubo y le dio la vuelta, sentándose al lado de Jason. Éste le miró un segundo.
    -Demasiado puro. Como si el hecho de yo leerlo tuviese un efecto corrosivo y ya no tuviesen el mismo valor. Es raro... Sin más, una voz en mi cabeza me ha gritado "tú no quieres ser así". 
    -¿Y lo eres?
    -No lo sé. Martin, te aseguro que ya no lo sé.






[Vistas a ninguna parte]

jueves, 12 de abril de 2012

... And never come back

Porque había sido demasiado doloroso para ella, pensó. Porque Ronna le había entregado toda su vida, mientras que para él su relación había pasado en un suspiro.
Y no era justo. No habían puesto en juego las mismas cosas. Ronna le había dedicado toda su juventud y él ni siquiera había podido darle la familia que ella tanto deseaba.
Pero aún estás a tiempo, Ronna , pensó.
Se levantó y se alejó hacia lo más profundo del bosque. Nadie le prestó atención porque todos tenían algo que hacer. Mejor, se dijo Fenris. Eso lo hará más fácil.
Cuando ya se había internado en la espesura, oyó una voz a su espalda.
-Te marchas, ¿verdad?
Se volvió. Era Rua.
-¿Cómo lo has sabido?
-Porque sé que quieres a mi hija. Y la abandonas para darle una oportunidad de ser feliz. ¿Crees que es lo correcto?
-No es lo que quiero -confesó Fenris-, pero sé que es lo que debo hacer.
La anciana asintió gravemente
-Cuenta la leyenda -dijo entonces- que, en tiempos de necesidad, Fenris vino y nos salvó de los lobos. Y después se fue sin despedirse, pero nos entregó su bendición y nos hermanó con los animales que antes habían sido nuestros enemigos. ¿Recuerdas la historia, muchacho?
-Eso pasó hace mucho tiempo.
-Pero la historia vuelve a repetirse. Dentro de un par de generaciones, la Tribu del Lobo recordará tu nombre y te convertirás en una leyenda.
Fenris inclinó la cabeza y sonrió a su pesar, pero no dijo nada. Entonces Rua le tendió algo.
-Toma. Era de ese hombre. No sé qué es, pero quizá signifique algo para ti.
Fenris lo cogió, era un pergamino.
-Tal vez. Muchas gracias, Rua.
-Buen viaje, Fenris. Y que los lobos aúllen por ti las noches de luna llena...
La anciana desapareció en la oscuridad del bosque
(...)
Entonces, sentado junto a la hoguera, desenrolló el pergamino y le echó un vistazo. Era el contrato del cazador. El documento estaba viejo y ajado, pero el escudo de la Casa del Río seguía allí, y también se leía claramente la descripción del licántropo que había que matar, un joven elfo de ojos ambarinos y cabello de color cobre, cuyo nombre era An-Kris de los Robles o Ankris del Paso del Sur. (...) Sonriendo, acercó el documento al fuego y dejó que se lo llevaran las llamas. Y, mientras aquel último vinculo con su pasado desaparecía entre el fuego, alzó la cabeza, miró a las estrellas y aulló...

lunes, 10 de octubre de 2011

El morbo de lo prohibido

[Jennifer López - On the floor]



Cuando un día encuentras a alguien que te gusta, que tiene algo que te llama, y te enteras de que ese alguien está con otra persona, todo se magnifica. Las miradas de reojo se convierten, de repente, en miradas furtivas que esperan no ser vistas, los piropos se valoran y las sonrisas enamoran.
Y todo gira en torno a lo secreto y a lo prohibido, y eso hace que todo se magnifique más. Entonces, un toque a las once es un mundo, y un mensaje un universo entero, por poco que se diga en él. Entonces, ese alguien se convierte en tu prioridad, y su voz te llama con tanta fuerza que suena por encima de tu cabeza, que grita inútilmente "Para, eso está mal"...

Y eso lo magnifica, si cabe, todavía más...



[Hasta llegar a una espiral sin sentido con un centro al que es casi imposible llegar]